¿Cómo ha vivido Garrido todo este tiempo como jugador profesional?
Me ha tocado vivir cosas complicadas y he intentado acomodarme en Primera División lo antes posible. Para jugar al fútbol hay que saber que nada es fácil y que todo te puede venir demasiado pronto.
¿No es un precio caro llegar al primer equipo y no tener vacaciones en bastantes años?
Todo el mundo las necesita porque el descanso es fundamental, pero lo positivo es no parar por haber estado con la Selección. Es un premio haber jugado un mundial y lograr un europeo.
Pero esta temporada lo ha pagado con una sensación de agotamiento en algunos partidos.
Quizá sí que he acusado la fatiga y el cansancio. Pero he intentado reponerme con masajes. Y en el campo no pensaba en la fatiga y sólo buscaba dar el máximo.
¿Esta segunda temporada en Primera está siendo más complicada que la de su debut?
Muchos llegan, pero lo complicado es mantenerse. Se dice que es más complicada porque cosas que se permitían en el primer año por el debut, ahora ya no se pasan y toca cubrir esas carencias. Para eso está el equipo, el entrenador y el jugador, que es el primero en exigirse.
¿Con qué se queda de estos 50 partidos en Primera División?
Es difícil quedarse con algo, pero hay partidos que se graban en la memoria. El año pasado al remontar el 3-2 al Athletic. Sentirme arropado con Amorrortu y le estaré agradecido porque me hizo jugar en Primera. Y ahora Gonzalo, con el que antes pasé años muy bonitos en el filial.
¿Cambiaría algo de todo ese tiempo que ha vivido como jugador del primer equipo?
La posición en la tabla de clasificación es lo primero. Este año va a costar, pero hay confianza en sacar esto. Hemos hablado una y mil veces de sufrir, pero pronto llegarán momentos mejores, seguro.
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